Actualmente se parte del supuesto de que el uso y aprovechamiento de las TIC puede mejorar la calidad, cobertura y eficiencia de los procesos educativos. También, hoy día, se reconoce que la infraestructura tecnológica y la conectividad por si solas no son suficientes, por lo que se invita a los profesores a apropiarse de procesos pedagógicos basados en estrategias metodológicas acordes con estas nuevas tecnologías que den cuenta del impacto que tienen en la formación de nuestros estudiantes.
Así pues, el problema no debería ser la dotación de infraestructura tecnológica en los entornos educativos, sino el enorme proceso integral que esto conlleva, cuyo objetivo es lograr que dichas prácticas den el salto tecnológico e involucren de manera activa, efectiva y pertinente el uso del internet, computadoras, aulas interactivas, y en general todo recurso tecnológico que posibilite un acercamiento al quehacer académico.
En este sentido, y siguiendo la línea argumentativa de Brunner en su obra La Educación al Encuentro de las Nuevas Tecnologías podemos afirmar que la educación experimenta un cambio radical en relación a la manera como se construye el conocimiento y al hecho de que la comunicación a través de las TIC ha favorecido este desarrollo. De este modo, el autor compara este momento crucial de la educación, con el que alguna vez tuvo lugar el origen de la escuela, luego la educación pública, y más adelante la enseñanza masiva; revoluciones que desde su perspectiva han alterado la noción de cómo se puede hoy concebir la educación.
A fin de comprender la relación existente entre las nuevas tecnologías y la educación, el autor nos habla de una cuarta revolución, la que hoy comienza a vivirse impulsada por el paso cada vez más acelerado de las TIC y de su pertinencia en las aulas de clase. Esta revolución viene caracterizada porque el conocimiento dejar de ser lento, escaso y estable y se reconoce que las tecnologías tradicionales de los procesos de enseñanza - aprendizaje, están dejando de ser las únicas disponibles. Porque se entra en contacto con el conocimiento y la información por medio de otros canales diferentes a las de la escuela. Porque el sentido del profesor y su discurso, así como el del texto deja de ser el único y principal soporte en la búsqueda de información. Porque se observa una tendencia de la educación a involucrarse cada vez más en espacios virtuales y globalizados pues las distancias no son impedimentos para intercambiar conocimiento.
Las tecnologías como hemos de reconocer, son el motor de las revoluciones que se están produciendo en el mundo, pero no debemos restarle importancia al papel transformador que los docentes tenemos en nuestras manos: Sí queremos lograr un cambio a gran escala en las practicas de enseñanza es necesario que modifiquemos nuestras prácticas pedagógicas, pero que también estos cambios vallan de la mano con reformas educativas, administrativas y cambios culturales que suponen dicha incorporación. Debemos pasar la brecha digital y pasar del aprendizaje individual, a la construcción social del conocimiento.
Finalmente y de acuerdo con Wadi D. Haddad "la verdadera cuestión es la de cosechar el poder que nos ofrece la tecnología para afrontar los retos del siglo 21 y que la educación sea relevante, sensible y eficaz para cualquier persona dondequiera y en cualquier momento.
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