Se trata de una experiencia muy valiosa, de esas que influyen y marcan momentos inolvidables.
Eran los fines del año 2001, y por esa época, se vivía todo un suceso... EE.UU sufría su mayor ofensiva terrorista de la historia, y yo por mi lado, me enfrentaba a una de mis decisiones más cruciales hasta entonces; era el momento de decidirme por una carrera universitaria, y ella estaba ahí... ella, la personificación de superman en versión femenina, y no me refiero a la mujer maravilla... no, ella para mi fue y hasta hoy sigue siendo mi profe preferida... ella me enseñaba química!!
Y fue ella, quién me embrujo con el encanto propio de las ciencias cuando en plena adolescencia yo entendía, ella mi maestra en todo sentido, pues poseía una habilidad extraordinaria para captar todos mis sentidos, sacaba de mí una armonía sin igual, igual tal vez a la música de las esferas, igual a la sinfonía que yo sentía cuando ella a mí se dirigía.
Ella era la persona que yo seguía, y no éramos compañía, ni tampoco las mejores amigas, sólo bastaba su guía y yo comprendía. Y cuando se terminó, cuando tuve que dejar esa vida... yo solo quería ser como ella algún día.
Por toda ella y mucho más, recién terminé mi paso por la secundaría, tenía una sola idea... ser química, y logré mucho más, pues soy docente y es lo que más me gusta.
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